Aceptación de herencia

Aceptación tácita de la herencia: qué actos suponen aceptar sin firmar nada

Se acepta una herencia de forma tácita cuando haces algo que solo haría quien ya se considera heredero. Por ejemplo, vender un bien del fallecido, sacar dinero de sus cuentas para ti o regalar algo de la herencia. En cambio, cuidar los bienes o pagar el entierro no suele contar como aceptación.

Importa mucho por una razón: la aceptación tácita es pura y simple. Si había deudas, respondes de ellas también con tu propio patrimonio. Y ya no puedes renunciar ni acogerte al beneficio de inventario.

Las dos formas de aceptar

La ley distingue dos maneras de aceptar una herencia:

  • Expresa. La que se hace por escrito, normalmente en una escritura ante notario.
  • Tácita. La que se deduce de tus actos, sin que hayas dicho ni firmado nada.

Las dos producen el mismo efecto. Por eso conviene saber qué conductas pueden interpretarse como aceptación, sobre todo en los primeros meses.

Actos que suelen suponer aceptación

No hay una lista cerrada, pero estos son los casos que con más frecuencia se consideran aceptación:

  • Vender, donar o hipotecar un bien de la herencia.
  • Sacar dinero de las cuentas del fallecido y gastarlo en cosas propias.
  • Quedarte con el coche y usarlo como si fuera tuyo.
  • Alquilar la vivienda heredada y cobrar las rentas para ti.
  • Ceder tu parte de la herencia a otra persona a cambio de algo.
  • Renunciar a tu parte a favor de un heredero concreto. Para la ley, eso es aceptar y luego regalar.

Actos que normalmente no suponen aceptación

La ley protege a quien solo cuida de los bienes mientras se decide. Los actos de mera conservación o administración provisional no implican aceptar. Por ejemplo:

  • Pagar el funeral y el entierro con fondos del fallecido.
  • Cerrar la casa, cambiar la cerradura o hacer reparaciones urgentes.
  • Pagar los recibos de luz, agua o comunidad para evitar cortes o deudas.
  • Pedir certificados, el testamento o la declaración de herederos.
  • Presentar el impuesto de sucesiones, según cómo se haga.

La frontera no siempre es nítida. Lo que hoy parece un gesto de cuidado puede verse de otra forma si se repite o si te beneficia a ti.

Quién decide si hubo aceptación

Normalmente nadie lo decide mientras no surge un conflicto. La cuestión aparece cuando un acreedor reclama una deuda del fallecido y alega que aceptaste con tus actos. O cuando intentas renunciar y otro heredero dice que ya habías aceptado. En esos casos, lo acaba valorando un juez a la vista de lo que hiciste y de cómo lo hiciste.

Por qué tiene tanta importancia

Si el fallecido no tenía deudas, aceptar de forma tácita no suele causar problemas. Pero si las tenía, o aparecen después, puedes encontrarte respondiendo de ellas sin haberlo decidido.

Ocurre más de lo que parece. Un hijo saca dinero de la cuenta para pagar facturas propias y meses después llega una deuda que nadie conocía. En la guía sobre beneficio de inventario o pura y simple explicamos cómo protegerse.

Qué hacer ahora

  1. Si no sabes si hay deudas, no vendas, regales ni uses bienes de la herencia como tuyos.
  2. Limítate a conservar: pagar lo imprescindible y guardar los bienes.
  3. Anota y guarda justificantes de cualquier pago que hagas con dinero del fallecido.
  4. Si ya has hecho algo de lo anterior, consulta cuanto antes para valorar tu situación.

En la página de aceptación de herencia tienes las distintas formas de aceptar y cómo se formaliza cada una.

Preguntas frecuentes

¿Vivir en la casa del fallecido es aceptar la herencia?

Depende. Seguir viviendo donde ya vivías no siempre se interpreta como aceptación. Instalarte como propietario o alquilarla sí puede serlo.

¿Pagar las deudas del fallecido con mi dinero es aceptar?

Pagar de tu bolsillo no implica aceptar por sí solo. Pero si usas bienes de la herencia para hacerlo, la cuestión cambia.

¿Puedo coger recuerdos personales sin aceptar?

Llevarse objetos de valor sentimental y poco valor económico rara vez se considera aceptación. Si tienen valor, mejor esperar.

Una herencia se puede aceptar sin darse cuenta. Si tienes dudas sobre algo que ya has hecho, cuéntanoslo y te ayudamos a valorarlo.

Otras dudas que te pueden servir

Una herencia puede ser compleja. El primer paso puede ser sencillo.

No necesitas conocer el nombre del trámite. Empieza contándonos qué ha pasado.

Enviar una consulta no supone la aceptación del encargo ni el inicio de una relación abogado-cliente.

Para empezar, basta con:
  • Explicar brevemente qué ha ocurrido
  • Indicar las fechas que recuerdes
  • Decir en qué provincia vivía el fallecido